Tuesday, May 19, 2009

Que se aporten pruebas. Eso es esencial.

Ante una economía alicaída de galopante desempleo y en medio una nueva guerra de la sociedad guatemalteca, liderada por el Gobierno, en contra del crimen organizado y narcotráfico transnacional, la denuncia pública post mórtem dejada en audio-video por el propio asesinado Rodrigo Rosenberg, se ha convertido en factor inesperado, preocupante y francamente desestabilizador.Ante el riesgo de la anomia total, los hechos nos han dejando estupefactos y estamos apesadumbrados sobre la gobernabilidad del país, aunque también podríamos convertir esta situación en una extraordinaria oportunidad para fortalecer la institucionalidad, obtener justicia y superar la desconfianza generalizada en el Ministerio Público (MP) y demás instituciones encargadas de la investigación, aprehensión, juzgamiento y castigo de los culpables.Un ejemplo ha sido la forma pacífica y sin enfrentamientos como se han desarrollado manifestaciones a favor y en contra. Unos buscando justicia pidiendo persecución penal en contra de los señalados y los otros respaldando al presidente Colom y sus funcionarios. Estas expresiones deben seguirse realizando con cordura y decencia.Aunque se ha politizado el asunto y no pudimos ver a los señalados presentándose voluntariamente a dar sus declaraciones ante el MP, demostrando su inocencia el mismo día en que se publicaron las acusaciones, a estas alturas lo esencial y urgente es que las investigaciones aporten pruebas para dilucidar los asesinatos de Rosenberg y los Musa, para desvirtuar o para confirmar lo denunciado en el audio-video.Confío en no equivocarme pero, francamente, todavía me parece inverosímil que Álvaro Colom haya ordenado los asesinatos; sin embargo, el legado Rosenberg sembró la desconfianza a nivel mundial.Ahora se ha convertido en un tema mediático y un pulso entre el Gobierno y sus seguidores en contra de ciudadanos que exigimos justicia pronta y cumplida, contaminado por aquellos que llevan agua a su molino: por un lado, exacerbando la lucha de clases, y por otro, exigiendo la renuncia del presidente Colom.No olvidemos el contexto en que se genera este gravísimo caso: un entorno económico recesivo y la nueva guerra. No es acaso que habrá quienes, en el más obscuro anonimato, estén frotándose las manos y disfrutando de estas desgracias que aquejan y debilitan, aún más, nuestro sistema de seguridad y justicia poniendo en estado precario la gobernabilidad del país. Estamos ante un dilema y, más allá de la política, lo prioritario es una investigación pronta, independiente y absolutamente creíble.

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